HOY DESINTEGRAMOS EL PASADO

Cuando nos ponemos delante del armario se nos abre una pregunta ¿Qué me pongo? ..y la respuesta… no tengo nada de ropa. Mi percepción es de escasez pero si observo el armario con ojos científicos, me dice que más que faltar, me sobra. HOY DESINTEGRAMOS EL PASADO
Cuesta desprenderse del pasado, como cuesta desprenderse de aquellas prendas que se compraron hace 15-20-30 o más años. En su momento tuvieron un valor: económico, quizás una prenda de más calidad en su época, un recuerdo especial de un evento personal, una talla o forma del cuerpo que nos recuerda lo que fuimos o incluso ropa vieja para ir de excursión o para pintar la casa. Y ahora ya no cumple con la función por la cual se compró. Ahí está ese pasado ocupando espacio en el presente.
La palabra clave de qué hacer con este pasado que sea útil y funcional es: DESINTEGRAR para que no quede ese objeto estancado y sin uso.
Reciclar la ropa de más calidad es buena opción, una modista nos puede asesorar para ajustar la prenda a las nuevas tendencias sin perder su esencia: Entallar una americana, añadir un aplique a un pantalón, acortar una falda, convertir un vestido en top, etc.
Las abuelas que tenéis ropa guardada de hace más de 40 años quizá tengáis alguna nieta que le encantaría adaptarse esas prendas “vintage” Me acuerdo que en los años 90 llevaba con orgullo una chaqueta de lana de la mía de los años 60 que todo el mundo me preguntaba en que tienda la había comprado, era única y exclusiva. Así que ¡Abuelas de Menorca!!! ¡Abrid los armarios a las nietas!!!
Otra utilidad es darla a una ONG o si son piezas muy especiales como un traje de sastre masculino, un abrigo de pieles, un vestido de noche, un buen sombrero de fieltro, quizás en el Orfeón le puedan dar uso para que luzca encima del escenario.
Para la ropa más vieja se puede desintegrar más y cortarlas a tiras y tejer: una bufanda, un cesto para la ropa sucia, un bolsillo de pared para guardar objetos, una bolsa, un cojín original, una manualidad de pachwork para las camisetas de los conciertos que fui de joven y ya me están pequeñas, etc, etc, etc, de posibilidades.
Y la última y más loca (idea de mi amiga Ana) Montar una fiesta con un fotocall con la ropa y complementos de lo más recóndito del armario.
Así que ideas no faltan, lo único que hace falta es ponerse manos a la obra.
¿Y en la vida? Os imagináis poder desintegrar ese pasado, pero no para sacárnoslo de encima, si no para darle un nuevo uso, como hemos hecho con la ropa y no se quede estancado en un rincón de la memoria. Bueno, un consejo, al mismo tiempo que os ocupáis del pasado de vuestro armario y lo desintegráis podéis poner conciencia que estáis haciendo lo mismo con vuestra vida.

 

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