La Fiebre del Oro

BUSCADORES DE ORO
A mitad del siglo XIX la noticia de que en el oeste americano se podría encontrar oro desencadenó en una locura por perseguir el sueño de riqueza y una vida mejor a través de este metal noble. Alrededor de esta fiebre del oro se desarrolló todo un sistema de infraestructuras para dar cobijo a este “sueño” como: nuevas líneas de transporte, de comunicación, compradores de oro, tiendas para abastecer a estos soñadores de: material para poder extraer el metal, tiendas de campaña, comida, bebida, placer… Lo que me llama la atención de este movimiento es que, de los que perseguían este sueño ninguno se hizo rico, los que hacían el trabajo duro, llenos de barro, trabajando de sol a sol, durmiendo bajo las estrellas, en condiciones muy duras, ninguno pudo conseguir ese sueño que los hacía cada día levantarse motivados por que hoy harían fortuna. En cambio los que si se enriquecieron son los que se quedaron observando a estos “locos”, pensaron un poco más y se preguntaron: ¿Qué necesitan estos enfermos de riqueza? Y les dieron lo que les haría de su ilusión algo más “fácil”.
Y ¿Por qué hablo de la fiebre del oro en una sección de moda? Porque de este hecho histórico nació la prenda que más se usa en la actualidad en todo el mundo; el tejano.
El señor Levi Strauss era un personaje que se dedicó a abastecer a estos sedientos de riqueza de tiendas de campaña de un material de algodón muy resistente llamado sarga. Como los pantalones de los buscadores se rompían muy a menudo debido a la dureza del trabajo el sastre Jacob Davis empezó a utilizar este tejido para reforzarlos y también empezó a poner remaches de cobre en los bolsillos para que pudieran aguantar el peso de las pepitas de oro. Así que finalmente se le ocurrió al señor Davis fabricar unos pantalones con este tejido tan resistente y, junto con Levi Strauss patentaron estos pantalones llamados vaqueros.
Así fue como nació esta prenda que originariamente era de tonos ocres y que, posteriormente, en Génova, Italia, se tiñeron del color índigo tan característico de esta prenda, bautizándose con el nombre de “blue jeans”
Y una curiosidad más según el «Diccionario de María Moliner» la palabra vaquero también se puede decir mahones. ¿Os lo podéis creer?
Así que cuando os calcéis unos vaqueros os podéis acordar de esta moraleja: No se hace rico el que persigue el “sueño” si no el que se fija en este “loco” y hace algo más allá.
La polémica está servida.

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HOY DESINTEGRAMOS EL PASADO

Cuando nos ponemos delante del armario se nos abre una pregunta ¿Qué me pongo? ..y la respuesta… no tengo nada de ropa. Mi percepción es de escasez pero si observo el armario con ojos científicos, me dice que más que faltar, me sobra. HOY DESINTEGRAMOS EL PASADO
Cuesta desprenderse del pasado, como cuesta desprenderse de aquellas prendas que se compraron hace 15-20-30 o más años. En su momento tuvieron un valor: económico, quizás una prenda de más calidad en su época, un recuerdo especial de un evento personal, una talla o forma del cuerpo que nos recuerda lo que fuimos o incluso ropa vieja para ir de excursión o para pintar la casa. Y ahora ya no cumple con la función por la cual se compró. Ahí está ese pasado ocupando espacio en el presente.
La palabra clave de qué hacer con este pasado que sea útil y funcional es: DESINTEGRAR para que no quede ese objeto estancado y sin uso.
Reciclar la ropa de más calidad es buena opción, una modista nos puede asesorar para ajustar la prenda a las nuevas tendencias sin perder su esencia: Entallar una americana, añadir un aplique a un pantalón, acortar una falda, convertir un vestido en top, etc.
Las abuelas que tenéis ropa guardada de hace más de 40 años quizá tengáis alguna nieta que le encantaría adaptarse esas prendas “vintage” Me acuerdo que en los años 90 llevaba con orgullo una chaqueta de lana de la mía de los años 60 que todo el mundo me preguntaba en que tienda la había comprado, era única y exclusiva. Así que ¡Abuelas de Menorca!!! ¡Abrid los armarios a las nietas!!!
Otra utilidad es darla a una ONG o si son piezas muy especiales como un traje de sastre masculino, un abrigo de pieles, un vestido de noche, un buen sombrero de fieltro, quizás en el Orfeón le puedan dar uso para que luzca encima del escenario.
Para la ropa más vieja se puede desintegrar más y cortarlas a tiras y tejer: una bufanda, un cesto para la ropa sucia, un bolsillo de pared para guardar objetos, una bolsa, un cojín original, una manualidad de pachwork para las camisetas de los conciertos que fui de joven y ya me están pequeñas, etc, etc, etc, de posibilidades.
Y la última y más loca (idea de mi amiga Ana) Montar una fiesta con un fotocall con la ropa y complementos de lo más recóndito del armario.
Así que ideas no faltan, lo único que hace falta es ponerse manos a la obra.
¿Y en la vida? Os imagináis poder desintegrar ese pasado, pero no para sacárnoslo de encima, si no para darle un nuevo uso, como hemos hecho con la ropa y no se quede estancado en un rincón de la memoria. Bueno, un consejo, al mismo tiempo que os ocupáis del pasado de vuestro armario y lo desintegráis podéis poner conciencia que estáis haciendo lo mismo con vuestra vida.

 

Actualizarse

ACTUALIZARSE
Qué os parece aprender la habilidad de actualizarse de la misma manera que hacen los programas informáticos o las apps de los móviles.
¿En qué consiste una actualización? Encontramos estas definiciones:
Actualización es el proceso y el resultado de actualizar Este verbo alude a lograr que algo se vuelva actual; es decir, conseguir que esté al día.
Actual
Que existe, ocurre o se usa en el momento mismo en que se habla.

Una prenda de vestir: un top, pantalones, una chaqueta, un fular nos brinda esta posibilidad de estar al día. Ahora que estamos a las puertas de la primavera ya notamos que hay una inquietud a renovar el armario, como que la ropa de invierno nos habla de un tiempo que ya pasó y cuando estamos delante de una tienda nos atrae los colores nuevos más brillantes y alegres.
Cuando llevamos tiempo que no nos compramos ropa, aunque tenemos el armario lleno, tenemos la sensación de que hay algo anclado, estancado. Lo primero es mirar lo que tenemos con otros ojos sin presuponer que si lo que tengo me sirve o no me sirve, es mirar las prendas como si fueran nuevas, ponerse disponible a esta actualización y preguntaros que combinaciones diferentes le podríais dar. Seguramente hay opciones que no os dais cuenta que están y os pueden dar un aire muy diferente. Una vez hecho este paso es el momento de incorporar, aunque sean pocas prendas, novedad y aire fresco a nuestro vestuario que sean tendencia de esta primavera y que te de frescura a la ropa que ya tienes. Aquí te comparto unas cuantas:

TOPOS, este verano arrasan en tops, camisas, vestidos, faldas, algún pañuelo. Es una prenda vistosa que con los básicos que tienes en casa los vas a actualizar.

FLORES nunca fallan y aportan mucha jovialidad a tus tejanos de siempre.

LAVANDA éste color arrasa este año, así que un jersey de entretiempo te puede combinar con azul marino o tonos pastel.

TEJANO este año con fantasía, perlas, brillos, bordados, pasamanería, etc… te dará un toque a tus tops lisos.

BOLSOS pequeños de rafia acompañado de algún pañuelo de seda te dará un toque diferente a los vestidos que ya tienes.

Estar al día no cuesta tanto, es solo dar un toque especial. Y si te cuesta ver lo que necesitas siempre habrá algún profesional o amiga que te pueda ayudar.

¿Y en la vida? ¿Qué necesitas actualizar? Para estar en tiempo real en la vida y no estar anclada en el pasado ni soñando en una nube, pasa igual; mirar los elementos de tu vida con ojos nuevos, como si fuera la primera vez, observar de verdad la “rutina” y no presuponer que lo que te pasa es lo que te pasa, porque es posible que te sorprenda lo nuevo que se te abre. La actualización es interna y los elementos externos son el apoyo a ésta y no al revés. ¿Te pones disponible?

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¿Es importante la moda?

¿Es importante la moda? Rotundamente NO, la vida si que es importante, pero que curioso que en cada momento que vivimos está presente una manera o otra de vestir. Os invito a mirar vuestro armario, quizá descubrís aspectos personales vuestros que no conocéis.

El escoger un jersei y no otro, un color y no otro, de un precio y no otro, son decisiones automáticas, nos viene por impulso. Éstas responden a algo que  pasó con antelación.

Un día Lola se compró unos pantalones granates de piel de melocotón, le encantaban, se veía divina, se sentía comodísima y a gusto. Peo el pantalón no era importante, lo más importante es lo que estaba viviendo, amistades, los estudios y …el amor. Si, se enamoró y no de la persona más ideal, ni centrada, ni madura; Orlando. Esa locura a Lola le atraía mucho, esto de traspasar barreras, hacer aquello prohibido… la mantenía muy excitada…el peligro.

Fue una relación muy corta e intensa en la cual las locuras fueron subiendo de tono, implicando a los amigos con mentiras…”no importa… hasta donde puedo llegar, dónde está el límite, voy a explorarlo hasta el final” Y llegó el CRASH, el impacto…nauseas, vómitos, ¿Que hago con mi vida? ¿los estudios? más nauseas, malestar…mejor cortar con todo, sin pensar, muerto el perro, muerta la rabia….y así fue…se acabó.

Lo que no se pudo cortar es el tacto y el color de los pantalones que solo al mirarlos le recordaban todo lo pasado. Pasaron los años, etapa pasada, la vida siguió y todo quedó atrás, a partir de ese momento decidió tener una vida más ordenada y rodearse de buena gente, tranquila, pero cuando iba a una tienda de ropa y veía unos pantalones granates le daban repelús, recordaba las nauseas y todo lo que pasó “No me gustan nada los pantalones granates”

Pero Lola no dio un paso más por que se quedó con el CRASH y obvió esa atracción por romper sus propias barreras y la verdad que ahora se siente atrapada en su realidad.

Así que un día Lola fue  a la tienda de ropa del barrio donde Raquel, la dependienta, sabe perfectamente lo que le gusta y lo que no, de dijo “Quiero unos pantalones granates” La cara de incredulidad de Raquel habló por si sola. Se compró los pantalones y salió con ellos. La sensación agridulce estaba presente en cada paso, se fue reconciliando con esa etapa de su vida y lo más importante con esa capacidad de ser libre, de ir un poco más y a cada paso se reconcilió con su pasado, asumió el peligro oportunidad de estar vivo, de tomar decisiones locas.

La autentica libertad es la capacidad de utilizar los CRASH personales como fuente de riqueza, mirarlos de frente y ver lo que realmente hay detrás de cada uno de ellos.

¿Te atreves al desafío?

 

DES-ILUSIÓN

 

¿Cuánta gente hace todo tipo de trabajos y artimañas para sentirse bien?

Coach, deporte, psicología, crecimiento personal, meditación, vídeos de superación personal, irse de cervezas con los amigos….El mercado está lleno de oferta para un mundo mejor o para sentirse mejor pero pocas personas son capaces de desprenderse de toneladas de ropa y objetos inútiles de sus casas.

Es más fácil tener la ilusión de desprenderse del pasado, de pasar página, de poner positivismo a la vida, que hacerlo realmente; arremangarse y ponerse manos a la obra.

Es una línea muy fina, a veces imperceptible, a veces muy bien escondida que hace falta de una honestidad bruta con uno mismo para darse cuenta y reconocer lo dormidos que estamos y lo especulativos e ilusorios que se vuelven los procesos internos.

Si tengo problemas con el dinero, miro los números, no los evado, que no son solamente cantidades si no también son información. Si la culpa de todos los males la tienen siempre los demás, para un momento, mírate y reconoce de qué quedas inmune cuando acusas a los otros.

Si tienes miedo a perder todo, a quedarte sin nada, mira lo que tienes acumulado y asume el estancamiento que te está llevando a este acumular y no tener.

Todas esas afirmaciones son “feas” no nos gustan pero son reales y son el primer paso para la madurez más auténtica.

En otro momento en el que te sientas a tomar el té de las 5 con el Monstruo y descubres que es hasta gracioso y que ridículo ese miedo que tenías por él porqué, en realidad es muy tierno.

El desilusionarse es cuando cae el velo de la ilusión, ver la realidad en la que estamos inmersos es la gran oportunidad de transformar todo lo vivido en puro combustible para vivir el momento presente sin necesidad de ir a buscar, ni perseguir nada a fuera porque todo ya está disponible en el instante.

CONSUMIR vrs. INVERTIR

 

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En Diciembrecompres.jpg llegan las fiestas en el que se compra más comida de la habitual, la visita del Papa Noel y los Reyes Magos, cenas con los amigos, compañeros de trabajo, ropa especial etc…. Y luego viene la cuesta de Enero donde todo es abrocharse el cinturón y minimizar los extras. Consumimos en un mes lo equivalente a dos, es como la botella de cava que cuando se descorcha sale toda la espuma y luego queda en nada.

Esto es lo que pasa del mes que acaba el año y del otro que empieza, pero al mismo tiempo convive otra visión totalmente diferente y contradictoria. En las fiestas invertimos  el dinero para transformarlo en otra cosa diferente: en ropa nueva, en compartir buenos momentos con familiares o amigos, en regalos que hacen ilusión o útiles.

El dinero es fruto de un tiempo dedicado a hacer un trabajo en concreto, de poner los conocimientos de lo que sea que cada uno tiene, unos será una carrera universitaria, para otros la experiencia de picar piedra año tras año, pero lo que está claro es que el dinero es el resultado del conocimiento y tiempo de todos nosotros. Así que no te quedas con la misma sensación si consumes este dinero o  lo inviertes, porque con lo primero siempre reclamarás y te quejarás por que el resultado de tu trabajo ha quedado en nada y con lo segundo podrás estar desde la satisfacción de haber transformado tu esfuerzo y conocimientos en algo mucho mejor.

La dualidad está servida, la decisión es de cada uno: consumir o invertir.

Lo observado depende del observador

 

La imagen está muy vinculada a aquello que vemos, esto lo tenemos muy claro. Lo que no tenemos nunca en cuenta es que aquello que vemos depende de nuestra percepción, de nuestra neurología.

En el entorno hay mucha informació en forma de datos y lo que el ojo mira, el cerebro lo procesa y saca a relucir lo que para éste es conocido. Por ejemplo, en una tienda de ropa veremos una parte de lo que hay y otra parte la obviaremos. ¿No os ha pasado nunca ir con alguna amiga de tiendas y que ésta os muestra algo que no habéis visto o os ha pasado de largo? ¿Porqué? Por que siempre encontramos lo conocido, como sabemos que hay un tipo de ropa que nos queda bien veremos siempre lo mismo.

Bueno, en la vida pasa exactamente igual. Vivimos una experiencia y en seguida la relacionamos con lo conocido que hemos vivido en el pasado: esto se parece a lo otro por lo tanto es igual. ¿Que aburrido, no? Por eso tenemos la sensación de que nuestra vida es repetitiva, como nuestra manera de vestir. Es lo mismo, escogemos el mismo tipo de ropa de la misma manera que relacionamos lo que nos pasa con lo que nos pasó.

Seguramente todos conocéis la frase famosa de Einstein: “Si quieres que en tu vida entre algo diferente no hagas siempre lo mismo”

Pues yo no estoy de acuerdo, el hacer cosas diferentes no hace que pienses diferente. Para mi la frase es:

“SI QUIERES QUE EN TU VIDA ENTRE ALGO DIFERENTE, EMPIEZA A OBSERVAR TU VIDA DESDE OTRO LUGAR”

Quizás lo que veas no sea exactamente como tu crees que es.

 

NEGATIVO-POSITIVO

¿Cómo aprovechar  la manera de vestir y el armario como un pequeño paso para una transformación de como vemos la vida y a nosotras mismas?

A las personas que ven el vaso medio vacío se las etiqueta de negativas, pesimistas y con una actitud derrotista ante cualquier situación. En cambio, quienes ven el vaso medio lleno son optimistas, positivas y “echás pá alante”.

Cada uno tiene manera particular de ver “el vaso“. En este artículo hablaremos acerca de la personalidad de cada uno según su forma de ver las cosas.

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Cuando una cosa está llena: un vaso de zumo, un autobús en la India o el armario, no cabe nada más, es algo fijo, inamovible y estático. En cambio algo vacío es la antesala a que entre todo lo nuevo.

Por ejemplo, como dice una amiga mía, un vestido tiene que estar vacío para que te puedas meter dentro, y yo añado, que según sea una prenda u otra, te ves, te mueves y te sientes diferente. Incluso llevando ropa que no acostumbras a ponerte, sientes una vulnerabilidad previa a un cambio.

Así que una cosa va con la otra. Es el pulso entre lo vacío y lo lleno, que hace que todo se renueve.

Un paso importante para empezar a vernos diferentes es el vacío, y como lo más inmediato a la visión que tenemos de nosotros mismos es la imagen, os invito a que empecéis por el armario.

 

A partir de ahora, escuchar o ser el que ve el vaso medio vacío no está tan mal. El truco es darle otra vuelta de tuerca y ver este vacío como todos los imposibles disponibles para dar el siguiente paso; la posibilidad.

 

 

MAQUILLAJE no está hecho solo de pinturas

 

El maquillaje sirve para realzar o para tapar. En las mujeres es muy evidente y visible esta costumbre, hay quien lo utiliza cada día como su rutina cotidiana por trabajo, por gusto, para tapar imperfecciones, cicatrices, otras es para ocasiones especiales y otras para subirse los ánimos. En definitiva, es una ilusión de mostrar otra cara de la que realmente es o una variación de uno mismo o lo mejor de cada una y tapar lo peor. Yo no soy una loca del maquillaje pero me encanta, sinceramente, me encanta resaltar mis ojos, nada más.

¿Pero realmente creéis que las únicas que se maquillan son algunas mujeres?  ¿Realmente creéis que el maquillaje está hecho solo de pinturas? ¿Quién no intenta mostrar su mejor parte de uno mismo hacia los demás? ¿Quién no esconde sus aspectos más “oscuros”? ¿Quién no hace puestas en escenas relatando de la historia lo mejor y ocultando los defectos, imperfecciones, cicatrices?

Lo esencial de todo esto es reconocer uno mismo que cuando muestra una parte la otra está activa en el inconsciente y que cuando más se esconde más monstruo se convierte y más esclavos somos de ese miedo. Así que os doy un consejo: Una tarde tomar el té de las 5 con el monstruo y conversar hasta el punto de poder reír juntos y decirle en tono burlón señalando tu ojo:” Te he vistooo” y luego poder maquillar lo que quieras porque dentro ya nos hemos visto.