¿Es importante la moda?

¿Es importante la moda? Rotundamente NO, la vida si que es importante, pero que curioso que en cada momento que vivimos está presente una manera o otra de vestir. Os invito a mirar vuestro armario, quizá descubrís aspectos personales vuestros que no conocéis.

El escoger un jersei y no otro, un color y no otro, de un precio y no otro, son decisiones automáticas, nos viene por impulso. Éstas responden a algo que  pasó con antelación.

Un día Lola se compró unos pantalones granates de piel de melocotón, le encantaban, se veía divina, se sentía comodísima y a gusto. Peo el pantalón no era importante, lo más importante es lo que estaba viviendo, amistades, los estudios y …el amor. Si, se enamoró y no de la persona más ideal, ni centrada, ni madura; Orlando. Esa locura a Lola le atraía mucho, esto de traspasar barreras, hacer aquello prohibido… la mantenía muy excitada…el peligro.

Fue una relación muy corta e intensa en la cual las locuras fueron subiendo de tono, implicando a los amigos con mentiras…”no importa… hasta donde puedo llegar, dónde está el límite, voy a explorarlo hasta el final” Y llegó el CRASH, el impacto…nauseas, vómitos, ¿Que hago con mi vida? ¿los estudios? más nauseas, malestar…mejor cortar con todo, sin pensar, muerto el perro, muerta la rabia….y así fue…se acabó.

Lo que no se pudo cortar es el tacto y el color de los pantalones que solo al mirarlos le recordaban todo lo pasado. Pasaron los años, etapa pasada, la vida siguió y todo quedó atrás, a partir de ese momento decidió tener una vida más ordenada y rodearse de buena gente, tranquila, pero cuando iba a una tienda de ropa y veía unos pantalones granates le daban repelús, recordaba las nauseas y todo lo que pasó “No me gustan nada los pantalones granates”

Pero Lola no dio un paso más por que se quedó con el CRASH y obvió esa atracción por romper sus propias barreras y la verdad que ahora se siente atrapada en su realidad.

Así que un día Lola fue  a la tienda de ropa del barrio donde Raquel, la dependienta, sabe perfectamente lo que le gusta y lo que no, de dijo “Quiero unos pantalones granates” La cara de incredulidad de Raquel habló por si sola. Se compró los pantalones y salió con ellos. La sensación agridulce estaba presente en cada paso, se fue reconciliando con esa etapa de su vida y lo más importante con esa capacidad de ser libre, de ir un poco más y a cada paso se reconcilió con su pasado, asumió el peligro oportunidad de estar vivo, de tomar decisiones locas.

La autentica libertad es la capacidad de utilizar los CRASH personales como fuente de riqueza, mirarlos de frente y ver lo que realmente hay detrás de cada uno de ellos.

¿Te atreves al desafío?

 

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DES-ILUSIÓN

 

¿Cuánta gente hace todo tipo de trabajos y artimañas para sentirse bien?

Coach, deporte, psicología, crecimiento personal, meditación, vídeos de superación personal, irse de cervezas con los amigos….El mercado está lleno de oferta para un mundo mejor o para sentirse mejor pero pocas personas son capaces de desprenderse de toneladas de ropa y objetos inútiles de sus casas.

Es más fácil tener la ilusión de desprenderse del pasado, de pasar página, de poner positivismo a la vida, que hacerlo realmente; arremangarse y ponerse manos a la obra.

Es una línea muy fina, a veces imperceptible, a veces muy bien escondida que hace falta de una honestidad bruta con uno mismo para darse cuenta y reconocer lo dormidos que estamos y lo especulativos e ilusorios que se vuelven los procesos internos.

Si tengo problemas con el dinero, miro los números, no los evado, que no son solamente cantidades si no también son información. Si la culpa de todos los males la tienen siempre los demás, para un momento, mírate y reconoce de qué quedas inmune cuando acusas a los otros.

Si tienes miedo a perder todo, a quedarte sin nada, mira lo que tienes acumulado y asume el estancamiento que te está llevando a este acumular y no tener.

Todas esas afirmaciones son “feas” no nos gustan pero son reales y son el primer paso para la madurez más auténtica.

En otro momento en el que te sientas a tomar el té de las 5 con el Monstruo y descubres que es hasta gracioso y que ridículo ese miedo que tenías por él porqué, en realidad es muy tierno.

El desilusionarse es cuando cae el velo de la ilusión, ver la realidad en la que estamos inmersos es la gran oportunidad de transformar todo lo vivido en puro combustible para vivir el momento presente sin necesidad de ir a buscar, ni perseguir nada a fuera porque todo ya está disponible en el instante.

CONSUMIR vrs. INVERTIR

 

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En Diciembrecompres.jpg llegan las fiestas en el que se compra más comida de la habitual, la visita del Papa Noel y los Reyes Magos, cenas con los amigos, compañeros de trabajo, ropa especial etc…. Y luego viene la cuesta de Enero donde todo es abrocharse el cinturón y minimizar los extras. Consumimos en un mes lo equivalente a dos, es como la botella de cava que cuando se descorcha sale toda la espuma y luego queda en nada.

Esto es lo que pasa del mes que acaba el año y del otro que empieza, pero al mismo tiempo convive otra visión totalmente diferente y contradictoria. En las fiestas invertimos  el dinero para transformarlo en otra cosa diferente: en ropa nueva, en compartir buenos momentos con familiares o amigos, en regalos que hacen ilusión o útiles.

El dinero es fruto de un tiempo dedicado a hacer un trabajo en concreto, de poner los conocimientos de lo que sea que cada uno tiene, unos será una carrera universitaria, para otros la experiencia de picar piedra año tras año, pero lo que está claro es que el dinero es el resultado del conocimiento y tiempo de todos nosotros. Así que no te quedas con la misma sensación si consumes este dinero o  lo inviertes, porque con lo primero siempre reclamarás y te quejarás por que el resultado de tu trabajo ha quedado en nada y con lo segundo podrás estar desde la satisfacción de haber transformado tu esfuerzo y conocimientos en algo mucho mejor.

La dualidad está servida, la decisión es de cada uno: consumir o invertir.

Lo observado depende del observador

 

La imagen está muy vinculada a aquello que vemos, esto lo tenemos muy claro. Lo que no tenemos nunca en cuenta es que aquello que vemos depende de nuestra percepción, de nuestra neurología.

En el entorno hay mucha informació en forma de datos y lo que el ojo mira, el cerebro lo procesa y saca a relucir lo que para éste es conocido. Por ejemplo, en una tienda de ropa veremos una parte de lo que hay y otra parte la obviaremos. ¿No os ha pasado nunca ir con alguna amiga de tiendas y que ésta os muestra algo que no habéis visto o os ha pasado de largo? ¿Porqué? Por que siempre encontramos lo conocido, como sabemos que hay un tipo de ropa que nos queda bien veremos siempre lo mismo.

Bueno, en la vida pasa exactamente igual. Vivimos una experiencia y en seguida la relacionamos con lo conocido que hemos vivido en el pasado: esto se parece a lo otro por lo tanto es igual. ¿Que aburrido, no? Por eso tenemos la sensación de que nuestra vida es repetitiva, como nuestra manera de vestir. Es lo mismo, escogemos el mismo tipo de ropa de la misma manera que relacionamos lo que nos pasa con lo que nos pasó.

Seguramente todos conocéis la frase famosa de Einstein: “Si quieres que en tu vida entre algo diferente no hagas siempre lo mismo”

Pues yo no estoy de acuerdo, el hacer cosas diferentes no hace que pienses diferente. Para mi la frase es:

“SI QUIERES QUE EN TU VIDA ENTRE ALGO DIFERENTE, EMPIEZA A OBSERVAR TU VIDA DESDE OTRO LUGAR”

Quizás lo que veas no sea exactamente como tu crees que es.

 

NEGATIVO-POSITIVO

¿Cómo aprovechar  la manera de vestir y el armario como un pequeño paso para una transformación de como vemos la vida y a nosotras mismas?

A las personas que ven el vaso medio vacío se las etiqueta de negativas, pesimistas y con una actitud derrotista ante cualquier situación. En cambio, quienes ven el vaso medio lleno son optimistas, positivas y “echás pá alante”.

Cada uno tiene manera particular de ver “el vaso“. En este artículo hablaremos acerca de la personalidad de cada uno según su forma de ver las cosas.

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Cuando una cosa está llena: un vaso de zumo, un autobús en la India o el armario, no cabe nada más, es algo fijo, inamovible y estático. En cambio algo vacío es la antesala a que entre todo lo nuevo.

Por ejemplo, como dice una amiga mía, un vestido tiene que estar vacío para que te puedas meter dentro, y yo añado, que según sea una prenda u otra, te ves, te mueves y te sientes diferente. Incluso llevando ropa que no acostumbras a ponerte, sientes una vulnerabilidad previa a un cambio.

Así que una cosa va con la otra. Es el pulso entre lo vacío y lo lleno, que hace que todo se renueve.

Un paso importante para empezar a vernos diferentes es el vacío, y como lo más inmediato a la visión que tenemos de nosotros mismos es la imagen, os invito a que empecéis por el armario.

 

A partir de ahora, escuchar o ser el que ve el vaso medio vacío no está tan mal. El truco es darle otra vuelta de tuerca y ver este vacío como todos los imposibles disponibles para dar el siguiente paso; la posibilidad.

 

 

INSTINTO O LÓGICA

Uno de los instintos más grandes que nos encontramos cuando estamos delante del armario es el de la “falta”, “pérdida”, el miedo de quedar sin ropa, de sentir vacío. Es un instinto ligado a la supervivencia. ¿Cómo puede ser que en el 2015 aún tengamos instintos activos desde hace millones de años, necesarios cuando vivíamos en las cavernas, pero hoy en día son más un impedimento de evolucionar que otra cosa? ¿Por qué siempre tenemos el automático puesto para llenar ese agujero negro que sentimos en nuestro interior? ¿Cómo se hace para salir de ahí?onada roba

La cuestión no es tanto salir de estos patrones como ser capaces de verlos e identificarlos ¿Y por dónde empezar?  Por el armario. Es curioso como lo más común puede acercarnos a otra percepción de nuestra manera de ver la vida. Para empezar delante del armario se nos disparan impulsos emocionales que, al identificarlos, es más fácil, darles la vuelta ¿Mediante qué? Mediante la lógica.

Por ejemplo, hay gente que me ha comentado que podría vivir con menos ropa pero que tiene miedo de vestir siempre igual,  monótono con tantas pocas prendas. En realidad poniendo un poco de cabeza y creatividad se pueden hacer muchísimas combinaciones con lo que ya se tiene y jugar con los complementos. Es increíble lo que se puede conseguir pareciendo que no vistes con lo mismo, como también es increíble que seguramente ya tenemos lo que buscamos dentro del armario y no nos damos cuenta. Si realmente queremos adquirir algo nuevo es importante, hacer una lista de la compra para lo que hace falta y ceñirse a lo que realmente nos puede dar más juego con lo que ya tenemos. Esto es ponerle lógica, o un poco de cabeza y no tanto impulso.

Y que decir en la vida, que siempre buscamos llenarla con experiencias sin parar para completar ese agujero negro interno insaciable, alimentando el impulso que otra vida, otra existencia nos haría más feliz, siempre devorando deseos, como el asno persiguiendo la zanahoria cuando  seguramente ya tenemos lo que buscamos dentro de nuestra vida y no nos damos cuenta. Lo único que hace falta es ponerle lógica, o un poco de cabeza y no tanto impulso.

 

¿ Que pasa cuando…..?

¿Que pasa cuando decides ponerte un vestido que te encanta pero no es tu estilo habitual?

Acostumbro a vestir con pantalones o ropa cómoda. Sobretodo me gusta que tenga un poco de consistencia en los tejidos, notar que voy vestida,pero estoy aburrida de llevar siempre lo mismo. Así que ayer decidí ponerme ese vestido precioso que tenía abandonado en el armario, a pesar de sentirme como desnuda por lo ligero de su tejido.

Al principio me sentí incomoda, tan ligera, me parecía que andaba desnuda…..La verdad es que esta sensación me duró una horita, después se me pasó la tontería y..nada, no pasó NADA.

Nos montamos unas películas por NADA, aunque ésta  misma NADA nos llena de combustible. Aunque lo más importante es no creernos NADA de lo que nos creemos que es, o nos creemos que somos.

¡¡¡¡Por fin!!!

Por fin he arreglado mi armario. Aunque parezca mentira me cuesta un montón hacer el cambio. Es verdad el refrán que dicen: “en casa de herrero cuchillo de palo”

como “no hay mal que por bien venga”, he podido comprobar que con muy pocas prendas he podido pasar perfectamente, así que cuando he cambiado la ropa he podido deshacerme de un montón y me ha quedado un armario ¡donde corre el aire!!! De verdad.

Y también he podido corroborar que no tiene sentido ser perfecto, ni hacer las cosas sistemáticamente, ni tener una metodología concreta para hacer tal o cual cosa por que en el transitar el error es cuando se ve TODO.

Feliz ARMA-RIO

Tomar decisiones

La falta de tomar decisiones es lo que nos crea más confusión en la vida. Cuando estamos entre varias opciones consume mucha energía pero también se filtra mucha distorsión que aún se hace más difícil decidirse. Se entra en un circulo vicioso en que lo único que puede ayudar a salir es la propia decisión.

Ésto pasa cuando nos entran varias opciones: escoger entre que color comprarme el abrigo, que ropa desechar del armario, o que chic@ escoger como pareja, o que trabajo es el mejor, o estudios, etc….

Pero también hay otras decisiones más sutiles y más difícil de reconocer de que puede haber más opciones; como el modo en que tomarse una experiencia determinada.

Funcionamos con el automático de creencias cuando nos pasa cualquier situación. Interpretamos lo que nos pasa utilizando la memoria asociativa: esto que me ha pasado es parecido a…..( mi experiencia tal o lo que vivió mi amig@, padre o madre…) Por tanto el resultado es el mismo.

La fórmula es: Una experiencia  que la interpretación ha creado una creencia, basada en otras creencias del pasado, hace que cualquier vivencia nueva parecida a la anterior genera el mismo juicio, por tanto la misma creencia, y así repetidamente entramos en una rueda marcada por el mismo patrón en la que todo es igual a lo anterior. Estamos con el automático puesto y querer salir de éste es la DECISIÓN más importante de nuestra vida.